domingo, 7 de junio de 2026

Los principios de la doctrina social de la Iglesia, y sus fundamentos y consecuencias

1. La persona humana es “imagen de Dios”.

   «La naturaleza humana es creada “a imagen y semejanza” de la naturaleza divina. Pues –como la naturaleza divina– también la naturaleza humana existe, con inteligencia, voluntad, libertad, etc.

   Y la comunidad humana es creada “a imagen y semejanza” de la Comunión consustancial de las Personas Divinas. Por eso podemos decir que:

   “La imagen divina está presente en todo hombre. Resplandece en la comunión de las personas a semejanza de la unidad de las Personas Divinas entre Sí” (CCE 1702).» [1]

   En resumen: nuestra fe en un Dios que es Uno y Trino, tiene como consecuencia para el hombre que ser “imagen de Dios” tiene dos vertientes: la de cada persona tomada en particular, y la de las personas tomadas como comunidad humana.


 2. Principios y valores y sus contextos

Principio de la DSI

Fundamento bíblico

Fundamento teológico

Consecuencia ética

La persona, imagen de Dios

(CDSI III).

“Dios dijo: Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza...”

(Gn 1, 26-27).

Dios Amor: ABBÁ;

el Hijo, “Primogénito entre muchos hermanos” (Rm 8, 29);

el Espíritu de Amor y Comunión (Rm 5, 5; 2 Cor 13, 13).

Dignidad de la persona humana. Igualdad de las personas. Vocación a la fraternidad.

Bien común.[2]

 

“Ama a tu prójimo como a tí mismo” (Mt 22, 39).

Todos creados a imagen de Dios.

Todos hijos de un mismo Padre: fraternidad.

Destino universal de los bienes.

“Ama a tu prójimo como a tí mismo” (Mt 22, 39).

Dios Creador y Justo; y Padre de todos.

“No había ningún necesitado entre ellos”  (Hch 4, 34).

Subsidiaridad.

“...porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber...” (Mt 25, 34-36).

El amor paternal de Dios: da libertad si podemos solos,

pero ayuda si lo necesitamos.

Cuidado preferencial de las personas más necesitadas.

Participación.

“Tienen un sólo Padre, Dios... y todos ustedes son hermanos” (Mt 23, 9.8.).

El amor paternal de Dios, que ama a todos sus hijos por igual.

Comunión y participación.

Solidaridad.

“Ama a tu prójimo como a tí mismo” (Mt 22, 39).

El amor paternal de Dios; el ejemplo de Jesús; el don del Espíritu.

“No había ningún necesitado entre ellos”  (Hch 4, 34).

Verdad,  Libertad,

Justicia, Caridad.

– “Dios es Luz... Dios es Amor.” (1ª Jn 1, 5; 4, 8).

– “...donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad.” (2ª Cor 3, 17).

– “...el hombre nuevo, creado a imagen de Dios en la justicia y en la verdadera santidad” (Ef 4, 24).

La misma Trinidad Divina.[3]

Amistad social; civilización del amor;

la vida social como “casi una fiesta” (CDSI 386).

 



[1] Del libro Meditaciones sobre la Trinidad, Claretiana, Buenos Aires, 2005, pp. 77-78

[2] Este principio y los siguientes se encuentran en CDSI IV.

[3] «Pues la Trinidad es la realización simultánea, perfecta e infinita de todo bien y de todo valor. La Trinidad es la Sabiduría, la Bondad, la Omnipotencia, la Belleza... todo al mismo tiempo y en una sola realidad. Pues, como dice San Bernardo: “entre todas las cosas que se dicen uno, la unidad de la divina Trinidad tiene la cúspide” (San bernardo)». Del mismo libro Meditaciones..., pp. 83-84.

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